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Toxemia gravidica

Toxemia gravídica

Tiene las características de la hipertensión arterial, es decir, edema y proteinuria (exceso de proteínas sanguíneas en la orina) en la segunda mitad del embarazo provocando una alta mortalidad perinatal.

También conocida como preclampsia, la toxemia gravídica o toxemia del embarazo es la enfermedad más frecuente en la gestación. Detectarla de forma temprana y seguir las indicaciones del médico es básico para evitar complicaciones.

Factores de riesgo de la toxemia gravídica

Los factores de riesgo para esta enfermedad son los embarazos múltiples, primigesta de edad avanzada o muy joven o la enfermedad hemolítica del recién nacido.

¿Qué se ve en la toxemia gravídica?: Signos

  • Síndrome de Guist: arteriolas alejadas de la fóvea estrechas y venas cerca de la fóvea dilatadas.
  • Desprendimientos serosos de retina

Síntomas de la toxemia gravídica

Lo más normal, es que los síntomas iniciales de la toxemia gravídica pasen sin darse cuenta ya que se confunden con los síntomas propios del embarazo, como puede ser el aumento de peso. 

Por tanto, lo primordial es tener controlada bien la tensión arterial, para así poder detectar pequeñas elevaciones que pueden surgir semanas antes de que se manifieste la toxemia gravídica.

Los síntomas que pueden aparece inicialmente son:

  • Engordar más de 2 kg. en una semana.
  • Alteraciones en la vista: visión borrosa, doble, ver estrellitas luminosas e intolerancia a la luz.
  • Dolores abdominales intensos, vómitos o náuseas importantes.
  • Cefaleas intensas y persistentes

Diagnóstico de la toxemia gravídica

Se diagnostica a través de la observación de la retina, ya que es el único tejido en el que se pueden observar directamente arterias y arteriolas. 

La retinopatía hipertensiva puede desarrollarse en forma aguda y si el tratamiento hipertensivo funciona de forma significativa mejorará el cuadro de retinopatía hipertensiva.

El signo ocular más frecuente e importante en la hiopertensión arterial es la esclerosis arteriolar retinal y esta aparece solamente por la edad.

En las formas graves podemos observar: papiledema, coroidopatía hipertensiva, toxemia gravídica e hipertensión arterial maligna.

¿Qué consecuencias la toxemia gravídica tiene para la mamá y el bebé?

Las consecuencias para la madre y el feto se producen debido a la tensión arterial aumentada y a la disminución del flujo útero-placentario.

Normalmente, cuanto mas precoz sea la aparición de la preeclampsia o toxemia gravídica, mayores riesgos correrá la madre y su bebé. 

En la gran mayoría de los casos de preeclampsia o toxemia gravídica aparece en las últimas semanas del embarazo.

Si se lleva un adecuado control médico, reposo, dieta sana y supervisión de la salud del bebé, no se dan riesgos importantes para la salud de la madre y el bebé.

¿Cuál es el tratamiento de la toxemia gravídica?

El mejor tratamiento de la toxemia gravídica es el fin del embarazo. Si es parto natural o cesárea dependerá de las condiciones del cuello uterino. Aunque no es posible en todos los casos debido a la prematuridad fetal.

Si la patología es leve y el feto está maduro, pero 24-48h tras el tratamiento los síntomas no desaparecen, se opta por inducir el parto. 

Sin embargo, si la paciente mejora se esperará a que las condiciones sean buenas para la inducción del parto. 

En los casos que no se pueda inducir el parto, como por ejemplo un feto inmaduro, se disponen de tratamientos de los síntomas. 

Este tratamiento tiene como fin mejorar la hipertensión arterial y la proteinuria para conseguir que no haya complicaciones maternas y el bebé madure y esté sano.

Además, es muy necesario realizar controles de presión arterial al menos una vez al día, estudios de sangre y control de proteinuria, además de los controles del bebé: ecografía, monitoreo, Doppler, etc…