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Blefaritis ulcerosa

La blefaritis es una afección común que afecta los bordes de los párpados y puede causar una variedad de síntomas incómodos, como picazón, ardor y enrojecimiento.

La blefaritis ulcerosa es una forma más grave de blefaritis que puede resultar en úlceras en los bordes de los párpados y, en casos extremos, puede llevar a la pérdida de pestañas e incluso de la visión.

En este artículo, exploraremos en detalle la blefaritis ulcerosa, incluyendo sus causas, síntomas, diagnóstico y opciones de tratamiento disponibles para aquellos que sufren de esta afección. También discutiremos algunas medidas preventivas que pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar blefaritis ulcerosa y otras formas de blefaritis.

Tipos de blefaritis ulcerosa

La blefaritis ulcerosa es una forma de blefaritis que puede presentarse en dos tipos principales: anterior y posterior.

Blefaritis ulcerosa anterior

La blefaritis ulcerosa anterior es una forma de blefaritis que se produce en los bordes externos de los párpados, donde se encuentran las pestañas. Esta afección se produce cuando las glándulas sebáceas que rodean la base de las pestañas se obstruyen, lo que provoca la acumulación de aceite y bacterias en los folículos pilosos. Esta acumulación provoca inflamación y daño en los folículos pilosos, lo que puede llevar a la formación de úlceras en los bordes de los párpados.

La blefaritis ulcerosa anterior puede ser causada por una variedad de factores, incluyendo infecciones bacterianas, alergias, trastornos de la piel, problemas hormonales y otros factores. Los síntomas de la blefaritis ulcerosa anterior incluyen enrojecimiento, hinchazón, picazón, ardor, sensación de cuerpo extraño y formación de costras en los bordes de los párpados.

Tratamiento de la blefaritis ulcerosa anterior

El tratamiento de la blefaritis ulcerosa anterior implica la eliminación de las escamas y costras en los bordes de los párpados, la aplicación de compresas calientes para reducir la inflamación y la utilización de medicamentos tópicos y orales para controlar la infección y la inflamación. En casos graves, puede ser necesaria la eliminación quirúrgica de las pestañas afectadas o la corrección de los trastornos subyacentes que causan la blefaritis ulcerosa anterior.

Blefaritis ulcerosa posterior

La blefaritis ulcerosa posterior es una forma de blefaritis que se produce en las glándulas de Meibomio, que son responsables de producir la capa oleosa de la película lagrimal.

La blefaritis ulcerosa posterior puede ser causada por una variedad de factores como ocurre en la blefaritis ulcerosa anterior, incluyendo problemas hormonales, infecciones bacterianas, alergias y otros factores. Los síntomas de la blefaritis ulcerosa posterior incluyen sensación de ojo seco, visión borrosa, picazón y ardor en los ojos, y enrojecimiento en los bordes de los párpados.

Tratamiento de la blefaritis ulcerosa posterior

El tratamiento de la blefaritis ulcerosa posterior implica la eliminación de las secreciones acumuladas en las glándulas de Meibomio, la aplicación de compresas calientes para reducir la inflamación y la utilización de medicamentos tópicos y orales para controlar la infección y la inflamación. En casos graves, puede ser necesario realizar una intervención quirúrgica para corregir la obstrucción de las glándulas de Meibomio o para eliminar las glándulas dañadas.

La blefaritis ulcerosa anterior afecta los bordes externos de los párpados donde se encuentran las pestañas, mientras que la blefaritis ulcerosa posterior afecta los conductos de las glándulas de Meibomio, que son responsables de producir la capa oleosa de la película lagrimal.

La blefaritis ulcerosa posterior puede ser más difícil de diagnosticar ya que sus síntomas son más sutiles y a menudo pueden confundirse con la sequedad ocular. En ambos casos, la blefaritis ulcerosa puede ser una afección crónica y recurrente que puede requerir un tratamiento prolongado para controlar los síntomas y prevenir complicaciones graves.